Introducción
Hoy día, la diabetes y otras enfermedades no contagiosas (ENTs) que comparten los mismos factores de riesgo representan una principal amenaza para la salud y el desarrollo humanos. Se calcula que entre 8 y 14 millones de personas mueren de manera prematura cada año en países en vías de desarrollo debido a ENTs que se pueden prevenir (principalmente enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas). Estas personas están muriendo demasiado jóvenes como resultado de un aumento de la exposición a factores comunes de riesgo de ENTs: dieta poco saludable, falta de actividad física, consumo de tabaco y uso dañino del alcohol.
A menos que se haga algo por evitarlo, la carga de mortalidad y enfermedad procedente de la diabetes y otras ENTs seguirá en aumento. La OMS calcula que, en todo el mundo, las muertes causadas por estos problemas sanitarios aumentarán un 17% a lo largo de la próxima década, produciéndose el mayor incremento en países de ingresos medios y bajos, principalmente en las regiones de África (27%) y del Mediterráneo Oriental (25%). Se calcula que un 80% de la mortalidad por ENTs tendrá lugar en países en vías de desarrollo. De manera similar, y tal y como ilustra el Diabetes Atlas, los mayores índices de diabetes se dan lugar entre las poblaciones en vías de desarrollo económico.
Tenemos la perspectiva y los conocimientos adecuados para tratar la diabetes. Aunque existen estrategias económicamente eficientes, son profundamente necesarios un compromiso a alto nivel y acciones concretas en el ámbito mundial y nacional. A pesar de que esta afección está imponiendo una pesada carga sobre la salud así como sobre el desarrollo socioeconómico, la prevención de la diabetes y otras ENTs sigue contando con una financiación dramáticamente insuficiente.
La OMS, a la vez que trabaja estrechamente con sus Estados Miembro, ha desarrollado, en consecuencia, un plan de acción basado en su estrategia mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles. Dicho plan ha obtenido el respaldo de los Estados Miembro en mayo de 2008. Ofrece un mapa de ruta de seis años para resolver este problema mundial, acordando un aumento de la prioridad dada a la diabetes en las labores de desarrollo en el ámbito mundial y nacional, e integrando su prevención dentro de las políticas de todos los departamentos gubernamentales. Este plan también quiere establecer y fortalecer políticas y planes nacionales, así como promover intervenciones que reduzcan los principales factores de riesgo modificables. Es fundamental organizar una agenda de investigación. La OMS está trabajando en la actualidad con la Federación Internacional de Diabetes, entre otros colaboradores, para definir dicha agenda e incrementar la colaboración internacional con el fin de promover y respaldar la investigación multidimensional y multisectorial necesaria para fortalecer la base científica de la prevención.
Una vez que las personas han desarrollado diabetes, los servicios sanitarios de muchos países en desarrollo son incapaces de ofrecer una atención efectiva para controlarla y prevenir sus complicaciones o la muerte prematura. Los datos disponibles indican que, en las poblaciones pobres, una proporción notable de los ingresos domésticos se gasta en sanidad cuando un miembro de la familia se ve afectado por la diabetes. Debería darse la máxima prioridad, por lo tanto, a la integración de la atención diabética dentro de la sanidad primaria y garantizar la cobertura universal para intervenciones sanitarias básicas.
A pesar de las grandes dimensiones del problema de la diabetes, la mayoría de las peticiones de asistencia técnica para prevenirla realizadas por países en desarrollo permanece sin respuesta por parte de la comunidad internacional, debido principalmente a que la diabetes y otras ENTs quedan fuera de los definidos como Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
No podemos permitirnos seguir siendo meros observadores. Es el momento de prestar a la diabetes y a otras ENTs la atención que merecen. La declaración ministerial adoptada durante la sesión de 2009 del segmento de alto nivel del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas reconoció la necesidad de tratar este importante problema sanitario. Se espera que dicha declaración marque el inicio de una labor intensiva para integrar la prevención de la diabetes y otras ENTs dentro de la agenda mundial de desarrollo. Esta declaración también hace una llamada urgente a la acción para implementar la estrategia mundial y su plan de acción.
La diabetes tiene muchas caras, pero muy pocas voces. Y es por ello que me siento tan agradecido a la Federación Internacional de Diabetes por adoptar un papel de liderazgo tan enérgico a la hora de dar voz a los problemas a los que se enfrentan millones de personas con diabetes.
Espero que tanto los gobiernos como la sociedad civil, las asociaciones nacionales, los organismos internacionales y regionales y la comunidad de desarrollo mundial encuentren en el Diabetes Atlas de la FID una herramienta útil para la defensa pública y para motivar un debate serio sobre uno de los mayores problemas para el desarrollo del siglo veintiuno.
Ala Alwan
Director General Adjunto
Organización Mundial de la Salud